
En esta enciclica Benedicto XVI nos muestra que la caridad es la llave maestra para la doctrina social, el analiza dos critierios de accion social del hombre:
La justicia
El bien comun
Una antropología integral, y por ende religioso-cristiana,el desarrollo personal y social auténtico. Éste es el motivo central de la encíclica, y el hilo conductor que sostiene todos los argumentos y respuestas. Las respuestas son sociales, morales, culturales y espirituales, pero todas ellas, todas, se articulan alrededor de un concepto de persona referido a Dios.
Este conocimiento de quién es el ser humano, en su identidad más radical, a la luz de la razón y de la fe, es el único capaz de salvarlo, como individuo y como humanidad, de un desarrollo falso y plagado de abusos.
Sólo en referencia a su origen en Dios, el ser humano se descubre como hijo del don y realizado en la donación; sólo en Dios, la conciencia innata que nos hace reconocer la verdad del ser en cada uno, en los otros y en toda la realidad creada, adquiere raíces que la nutren por siempre. Las culturas, los sistemas sociales, las leyes, las asociaciones y las familias, que no atiendan a esta matriz moral, espiritual y religiosa de la condición humana, no pueden conseguir un desarrollo digno del ser humano. Nuestro tiempo, el de al globalización y crisis general, es un ejemplo meridiano de esto
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